Quedarse en blanco en un discurso: ¿Qué hacer?

Quedarse en blanco, quedarse trabado(a), enredarse o no encontrar la palabra precisa, son algunas de las dificultades clásicas al dar un discurso. Puede ser una presentación de un proyecto, una charla a una audiencia o un discurso abierto a público. ¿Existe alguna forma de evitarlo?

cómo evitar quedarse en blanco

¿Por qué la gente suele quedarse en blanco?

En realidad, siendo muy técnicos, no es que nos quedemos «en blanco». En realidad pasan una de dos cosas: se nos ocurre una idea nueva y nos ponemos a pensar en cómo expresarla, o nos trabamos después de haber cambiado alguna parte del discurso original. No es que nuestro cerebro deje de funcionar y haya que reiniciarlo, sino que nuestro subconsciente está trabajando en una tarea que no tenía planificada. Y de esta forma se pierde atención en el hilo de lo que estábamos verbalizando.

Por lo tanto, la mejor forma de evitar esto es asegurar un discurso cuyo hilo conozcamos bien, mediante el ensayo. Y aquí explico las dos formas de hacerlo…

Ensayar corrigiendo y ensayar sin corregir

Hay dos formas básicas de ensayar un discurso. Ambas son formas complementarias, secuenciales y necesarias. Primero se ensaya el discurso para afinarlo, realizando los cambios que descubrimos necesarios al ponerlo a prueba. Y después se sigue ensayando, pero sin realizar ningún cambio. Veamos cómo y por qué:

Correcciones

Durante el plazo que tengamos para preparar nuestro discurso, sea un mes o una mañana, primero debemos dividir el tiempo por la mitad. E invertiremos la primera parte en ensayar el discurso para realizar correcciones en la marcha. Para eso el ensayo debe ser físico (en voz alta y de pie, si fuera el caso), para así poder experimentar el discurso antes y anticiparse a posibles dificultades. Esto es porque no las notaríamos si solo lo imaginamos o murmuramos. De esta forma adecuaremos el discurso a la situación real que viviremos y no solo a la suposición simulada del papel.

Esto solo lo realizaremos durante la primera mitad del plazo que tengamos para ensayar.

Memoria

Y durante la segunda mitad del plazo, ensayaremos el discurso sin realizar ningún cambio. Y atención, porque esto suena fácil, pero es lo más difícil. Siempre que ensayamos un discurso vamos a encontrar varias imperfecciones u oportunidades de mejora; siempre. ¡La Gioconda tiene cerca de 25 capas de pintura! Da Vinci podría haber seguido y seguido eternamente, pero en algún momento tuvo que detenerse. Y si bien nosoros no somos Demóstenes dando el mejor discurso de la historia escrita, cada discurso que damos sí es muy valioso para nosotros mismos. Debemos aprender a soltar la obra que creamos y decidir cuándo ya está completa. Y desde ese punto en adelante la debemos ensayar una y otra vez.

En consecuencia, hay quienes se sienten cómodos con la idea de memorizar un discurso palabra por palabra, pero no tiene por qué ser así para todos. Para muchas personas, inclúyome, resulta más cómodo memorizar la estructura general, o el orden de las ideas, y expresarlas de forma más o menos libre. Y dentro de esa forma, el ensayar el discurso hace que nos vayamos habituando a su estructura y contenido. Y esto funciona incluso aunque cambiemos el «guión» del mismo.

En el video a continuación comento de forma más resumida esto. De este modo podemos evitar por completo el quedarse en blanco en medio de un discurso preparado. Funciona tanto si tenemos semanas para prepararlo, como si tenemos solo algunas horas. Lo importante es adquirir el hábito de hacer esto para transformarlo en algo intuitivo. Y mediante este proceso finalmente evitaremos, de una vez y para siempre, el encontrarnos con estas dificultades.

Solo sigue este consejo para mejorar tus presentaciones y observa tus resultados.

Y si buscas algo más personalizado, dale un vistazo a la opción de entrenamientos en oratoria, en este mismo sitio.

 

Pedro Stein

Entrenador en técnicas de oratoria y comunicación.

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