Técnicas de Comunicación ¿Cómo comenzar?

Algunos dicen que aprender técnicas de comunicación es un proceso lento y complejo. Otros afirman que es algo sencillo y rápido. Lo curioso es que ninguno de los dos está equivocado, ni tampoco en lo correcto.

Antes de decidir si es simple o complejo, debemos sentar una base: ¿estamos hablando de técnicas ya desarrolladas?, ¿o de teoría de la comunicación? En este artículo explico esta dicotomía y cómo aprender técnicas de comunicación de forma asertiva y efectiva.

aprender técnicas de comunicación

¿Qué son exactamente las técnicas de comunicación?

Independiente de si estudiamos a partir de literatura especializada, un curso de oratoria en formato coaching, un curso masivo o incluso mediante la experiencia, la incorporación de técnicas de comunicación parte de la siguiente premisa: estas técnicas son mecanismos autónomos, funcionales, ya desarrollados y pulidos usando la teoría de la comunicación y sus estrategias como una base. Por otro lado, el proceso anterior de reunir y elaborar la información necesaria, es una dinámica diferente del aprender técnicas ya depuradas; es un área netamente investigativa o académica. Entonces, ¿por donde empezar?

¿Y cómo comenzar a aprender estas técnicas?

La respuesta rápida es: de la forma que más rápido aborde tus problemas actuales para comunicar.

La respuesta completa es acerca de dos ideas clave: desarrollar el hábito de la autobservación y proyectar tu avance según tus objetivos, tu contexto y tus fortalezas. Primero partamos por qué es la autobservación en esta área, y después cómo tomar en cuenta los tres pilares que mencioné:

Autobservación en la comunicación

¿Se han fijado en algo que ocurre al comenzar a estudiar o entrenar algo nuevo?, uno comienza a volverse muy crítico y analítico de otras personas que también lo hacen. Dense un minuto y hagan memoria de eso: ven a alguien practicando lo mismo y se hayan visto realizando comentarios mentales (¡o en voz alta!) de su desempeño. Incluso si ya compraron un curso de oratoria, o algún entrenamiento en cómo hablar en público en general, muy probablemente ya hayan comenzado a comentar qué tan bien habla tal o cual persona.

Bien, eso es totalmente natural y es parte de cómo funciona nuestro cerebro. Pasa cuando recibimos información nueva y comenzamos a ver sus usos en todas partes. ¡Incluso tiene cierta relación con nuestros instintos adaptativos! Así aprendemos más rapido a integrarnos a distintos entornos. De hecho una de las mayores ventajas evolutivas del ser humano es su capacidad adaptativa. Lamentablemente eso no ocurre para observarnos a nosotros mismos. Es más, lo más común es tener la sensación de que uno lo está haciendo perfecto, y cada vez mejor.

Cómo observarse de forma objetiva

Por lo tanto, un hábito clave, es observarse uno mismo en diferido. Siempre con la idea de ser realmente analítico con nuestro desempeño. ¿Y qué es observarse «en diferido»? Es observarse en una grabación; un video o un audio. Cuando uno se ve a sí mismo en tiempo real (frente a un espejo o al escucharse hablar), la atención está puesta en cómo lo estamos haciendo, por lo que instintivamente sentimos que lo estamos realizando perfecto y nuestra observación se sesga. Al observamos en diferido, no tenemos oportunidad de corregir en tiempo real antes de percibir nuestros errores. Cada vez que nos observamos así, los errores, las oportunidades de mejora, o las fortalezas que mejorar, resaltan muchísimo y podemos aprender más que con cualquier tipo de práctica. Y esto es la base para incorporar de forma efectiva, cualquier tipo de técnicas de comunicación.

Ejemplo práctico

Porque es muy fácil hablar de la gente en general. Veamos cómo aplicaría esto yo mismo:

Yo mismo tengo la sensación constante de que cada vez que me pongo a prueba en alguna instancia, cometo una serie de errores y no aprovecho un montón de oportunidades. Y como para usarme de ejemplo, veamos esta presentación reciente que tuve en televisión dentro del contexto de mi trabajo en una vocería: http://www.cnnchile.com/noticia/2017/09/12/aqui-se-debate-deben-continuar-los-te-deum

Podría apuntar una serie de errores de continuidad, de transiciones argumentativas, de palabras de relleno y de hasta un par de trastabilleos. Y si bien es importante reconocer errores, es aún más mantener el foco en fortalezas; no para subir el ego, sino para saber a dónde apuntar. En mi caso, y repitiendo comentarios de terceros (para evitar sonar demasiado arrogante), podrían ser el haber mantenido la tranquilidad y seguridad frente a una contraparte difícil (ante uso de falacias y dispositivos argumentativos), el haber usado una reiteración comprensible y cortés (ya comentaré qué es la «cortesía» dentro de la argumentación) y el mantener el foco en la idea central.

Objetivos, contexto y fortalezas en la comunicación

Estos pilares son sencillamente los focos de atención que debemos mantener siempre en frente para lograr un avance constante y eficiente en temas de técnicas de comunicación.

Los objetivos son a lo que queremos llegar con nuestro aprendizaje. Qué queremos lograr, alcanzar, mejorar, obtener, etc. Y como consejo de vida: que nunca sean «dejar de», evitar, «alejarme de», «terminar con», etc. Cuando planteamos objetivos en positivo, sabemos a dónde nos dirigimos y podemos saber qué recursos utilizar; al plantear objetivos en negativo, sabemos qué no queremos, pero no qué necesitamos o hacia donde vamos.

El contexto, es nuestro entorno y nuestro rol en él. Si vamos a analizar qué recursos tenemos y vamos a aprender a utilizarlos para alcanzar nuestros objetivos de comunicación, sea para hablar en público, dirigir equipos o hacer clases, es base de todo observar y comprender nuestro contexto: cómo funciona el lugar donde me muevo, cómo son las interacciones con las personas a mi alrededor, cuál es mi rol en mi grupo o área de trabajo, cuáles son las expectativas de mí (Ethos), cuál es el alcance de mis conocimientos y habilidades, qué opciones tengo disponibles para comunicar y toda la información relacionada con los elementos fuera de nuestro control directo.

Y las fortalezas, que ya adelanté en el ejemplo práctico un poco más arriba, son las cosas que hago bien. Sea por experiencia, por habilidades innatas, por mi carácter, etc. Y el reconocer estas fortalezas, independiente de cuánto nos suban el ánimo, es fundamental para saber hacia dónde vamos y cuál es realmente nuestro estilo propio. ¿Soy alguien afable?, ¿autoritario?, ¿carismático?, ¿duro?, ¿cariñoso?, ¿avasallador? ¿Cuáles son mis características diferenciadoras que puedo explotar para adquirir un carácter único, eficaz y memorable?

¿Cuáles son las dificultades reales en las técnicas de comunicación?

Y como todos somos personas distintas que seguimos un camino con muy distintas características mientras mejoramos nuestras habilidades de oratoria y comunicación, todos nos enfrentamos a dificultades diferentes. Sin embargo, hay ciertas dificultades, genéricas, áreas de aprendizaje que es fatal olvidar, que sí suelen aplicarse a todos y que puede resultar muy útil conocerlas para estar preparados y saber cómo resolverlas.

Actitud crítica

Como vimos en los puntos anteriores, la autobservación es una herramienta clave dentro del set de la actitud crítica. Y la actitud crítica es el habituarse a analizar, comparar y planificar. Observamos el desempeño de alguien, sea un tercero o nosotros mismos, analizamos sus puntos fuertes y débiles, los comparamos con su propio estándar, el nuestro, o el de su entorno (para poder definir que está «mejor que» y qué está «peor que») y planificamos en función de enseñar, si es para ayudar a esa persona, o en función de aprender, si es para decidir qué mejorar uno mismo.

Metodología

La metodología es la forma ordenada y funcional que tenemos para mejorar nuestras habilidades. Porque solamente hablando mucho en público y esperar a que así mejoremos, si bien algún resultado puede dar, suele ser muy poco eficiente y, sin darnos cuenta, podemos estar reforzando errores o malos hábitos. Metodología es también hacer justamente lo que están haciendo ahora: buscar formas de encaminar nuestro camino de aprendizaje. El ser consciente de cómo y qué estamos haciendo para mejorar nuestras habilidades. Sea con un entrenamiento intensivo o mediante el autoaprendizaje.

Proyección

¿Hacia dónde vamos? ¿Qué objetivos estamos persiguiendo? Una vez que logre hablar tranquilo frente a una audiencia, sea de diez personas, o en televisión a todo un país, ¿me detengo ahí?, ¿ya llegué al límite humano? Por supuesto que no, y no solo por ambición, sino porque el quedarse en un solo lugar de nuestro camino de aprendizaje, además de dejarnos atrás en el tiempo, hará que comencemos a desarrollar malos usos sin darnos cuenta; estaremos retrocediendo sin ser conscientes de ello.

¿Cómo han desarrollado hasta ahora sus habilidades de comunicación o para hablar en público? ¿Hay dificultades o problemas que se hayan encontrado que no hayan podido resolver?

¡Déjenme sus comentarios!

 

Pedro Stein.

ACTUALIZACIÓN

¿«Autobservación»? ¿Así se escribe? Dos personas me preguntaron algo similar en las últimas horas, por lo que imagino que quizás se deben estar preguntando preguntando lo mismo; efectivamente se ve extraño a simple vista.

Respuesta corta: la RAE así lo recomienda. Y la respuesta larga: según la forma en que se construyen las palabras, el prefijo se añade y se eliminan las vocales repetidas, por lo que lo correcto sería «autobservación». Sin embargo, la RAE es una entidad que describe, mas no prescribe, por lo que aun así reconoce que lo más habitual suele ser «autoobservación». Y como me encanta la pulcritud del lenguaje, uso «autobservación». Detalles.

Entrenador en técnicas de oratoria y comunicación.

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